Prefiero ser el loco a estar cuerdo, en este mundo roto y enfermo
Estamos en un plan comprometido, la idea es no alterarse y no gritar. La historia se repite y no hay camino, es un mal sueño hecho realidad. Miento y mientes tú, salgo y entras, tiro y sueltas. Bien... Somos uno sin mitad, lo mejor será cerrar la puerta y dejarlo estar, cada uno a su lugar. Es mejor no vernos más, es mejor no recordar... lo importante es olvidar... es definitivo ya, no tenemos más que hablar. Espera un momento... por favor no te vayas.
En el silencio de una tarde cualquiera como la de hoy, inundada por una soledad de la que he intentado escapar en numerosas ocasiones, en mitad del caos de mil agobios y presiones que me persiguen; estoy en paz, tranquila, estable. Será la madurez o la odiada aceptación de antaño, pero hoy todo se presenta ante mí como una calma atemporal que vence con la ausencia de ruidos externos todo lo que fuera de estas cuatro paredes de mi habitación, está sucediendo.
Me quedo quieta, contemplando la bandera de Argentina que tiempo atrás me hizo sentir grande y comprendo, por fin, el sitio que ocupo. Un sitio errante como yo, que se manifiesta por etapas tan breves que no me da tiempo a apreciar hasta que se han disuelto. El Sol que se dibuja en su centro no deja de observar cada movimiento que hago, ¡jamás ha dejado de hacerlo! Y me dice que soy dueña del pasado. De sus imágenes porque sus palabras por altas o bajas que fueran se han perdido en el camino.
En estos momentos de mi vida, mi soledad es infranqueable, y aunque he querido ignorarla y huir de ella; esta tarde le digo Hola, pasa y ponte cómoda que tenemos mucho tiempo por delante. No me entristece su dureza ni me intimida. Tampoco me hace fuerte, pero ahora no me inquieta su compañía. Ya no hay preguntas lanzadas al aire, sin respuesta. Ya no hay irracionalidad ni esperas aterradoras. Hay un encuentro con la persona que soy (y de la que rehuía), con mis sentimientos.
Y, por más que lo intento, no puedo dejar de disfrutar de este bello momento conmigo misma. Aun no sé ni cómo pero... soy feliz.
Frágil y ausente encuentras mi presencia, yo no mastico las sobras que me ofrezcan. Puedo quebrarme con un verbo inadecuado, más que con todas las hostias del pasado. Grita lo malo, no me interesa el otro lado, pues llega solo ni tarde ni temprano. Romper la vida, mi conciencia y a patadas salir volando con unas nuevas alas.
Comentarios » Ir a formulario
Autor: Supercoco
Fecha: 26/05/2007 21:44.
Autor: Porecupos
Fecha: 26/05/2007 21:46.





