No voy a cambiar el mundo
Tampoco pretendo hacerlo, conozco mis límites. Quizás hoy parezca que doy una imagen pesimista del mundo, pero quiero que conste que eso no significa que mi ánimo esté por los suelos, ni mucho menos. Hace falta algo más que la hostilidad para hundirme, al menos ahora.
Una de mis aficiones es observar. De hecho, creo que a veces se confunde mi timidez con eso mismo, estar pendiente del detalle, de las palabras de los gestos, de los hechos. Creo que es como realmente se conoce a una persona. Observo y escucho. Lo que pasa que, para mi desgracia, no siempre llega a mis sentidos algo digno de ser vivido. Todo es demasiado falso. ¿No creen? Sí, sé que pensaran que la sociedad es así, que me acostumbraré, que no puedo evitarlo y que yo también cambiaré y aceptaré todo este rollo. Espero sinceramente que eso no ocurra jamás.
Yo no soy perfecta, tampoco lo pretendo, me parece más honesto caer y aprender. Y tampoco soy nadie para juzgar. Pero si para definir qué es lo quiero para mi y en mi vida. No me gusta la gente "social", ni aquellos que parece que te hacen un favor constante sólo con prestarte atención, ni a los que me subestiman, ni a los que se piensan por encima de los demás, y que a veces bajan de su pedestal (cuando conviene) a relacionarse con los pobres infelices (porque no llevan la vida que ellos creen que es la idónea para ser normal, y por tanto feliz), pero que luego suben de nuevo, para codearse con lo que ellos consideran de su mismo linaje. En un lenguaje más infantil, la gente que va de "guay". Y me he encontrado muchos en mi corta estancia terrenal.
Lo que me sorprende siempre es ver que todo es un mecanismo de defensa. Cuando menos te lo esperas, ellos muestran su fragilidad y te das cuenta que todo esa "sociabilidad", no es más que miedo a salirse de los límites establecidos por una sociedad cerrada y cruel con los diferentes. Su ley es: "Lo hago porque todo el mundo lo hace, y no lo hago, justamente por lo contrario". Da pena. Ni que decir tiene que me considero dentro del grupo de los "pobres infelices"... quizás sólo sea una soñadora, una utópica, pero no cambio lo que soy por gustar o encajar en ningún sitio. Mi ley es: "Sé tú y los demás que aguanten". Nunca resulto ser la más divertida, ni la más simpática, ni la más agradable... pero puedo asegurar que soy la más leal, y que tengo un código de honor muy alto. Quien realmente me conoce sin juzgarme y sin intentar encasillarme, lo sabe.
Quizás el problema sea que tendemos a ver sólo lo que nos muestran y la empatía se está perdiendo. Nos conformamos en quedarnos con la imagen de la persona, con lo que parece ser, y no con lo que realmente es. En el fondo lo comprendo, es arriesgado tal y como está el mundo de frio, mostrarse tal cual se es, simplemente por protección. Porque puedes no escapar vivo de los "jueces". Porque otra cosa no, pero la carrera de Derecho es algo que todos creen que tienen por derecho, valga la redundancia. Es una verdadera lástima.
Hoy importa más lo que piensen de uno que intentar ser lo que uno quiere. Es el pez que se muerde la cola, porque aquellos que sentencian una verdad absoluta, son los mismos que se someten a las de otros. La ley del más fuerte. ¡Si que hemos avanzado mucho los humanos!
Yo, lo tengo claro... "seguir las normas hace feliz a los demás no a ti mismo" y... al que no le guste que calle y siga su camino.
No es por molestar, hoy me levanté indignado
por las cosas que han pasado
por la exaltación de unos y la estupidez de otros.
Lo jodido es que nosotros aun estemos aqui tumbados...
No es por molestar, pero vi correr a gente por delante de las llamas,
luchando por los derechos de los desfavorecidos,
vi llorar a las mujeres, vi sangrar a sus maridos...
Y en cuanto a la policía, cada vez pega más fuerte...
¿Dónde están esos valores que busco desde hace años?
¿Dónde están esas batallas que se libran con los labios?
¿Dónde está la primavera? ¿Dónde está mi calendario?
¡Cuidado con el cielo! Se ha derrumbado...
No es por incordiar, pero exijo una respuesta a tanta desolación,
una manifestación contra la deuda externa,
la globalización, la miseria o la hablación...
No es por incordiar, y quizás esté cansado,
derrotado de gritar, pero no voy a parar
de luchar por esta tregua...
La utopía es una vereda que te ayuda a caminar,
aunque el horizonte cada vez quede más lejos...
¿Dónde están esos valores que busco desde hace años?
Si alguien lo sabe... que me lo diga...





