Una Simple Historia
Cuentan que era alguien con dobles caras, una persona escondida en mil y un disfraces para cada ocasión. A veces la vida se le volvía una cuesta arriba infinita, llena de baches. Creía caminar sin compañía por esos senderos sinuosos. Un golpe tras otro. Muchas caídas y ninguna mano que le ayudase a levantarse de nuevo y quitarse el polvo de las vestiduras. La esperanza y la ilusión eran palabras que carecían de un verdadero significado, pero de cara a la galería tenía que fingir que las conocía bien.
Si te parabas a observar qué escondía detrás de esa mirada triste, encontrabas a una niña en el cuerpo de una mujer. Una niña indefensa, asustada y desbordada, a la que el personaje que le había tocado interpretar le quedaba aun muy grande. Podías leer en sus ojos el miedo y muchas preguntas sin respuesta. Cuando su alma las gritaba fuerte, el silencio era soberbio. Rodeada de gente y sin poder hablar con nadie. El pánico, las apariencias… le impedían salir de ese círculo.
Se perdió en el camino. Se dejó arrastrar por los acontecimientos. Dejó de quererse, si es que alguna vez se quiso. Pedía gritando en silencio auxilio, pero nadie la asistía. Tanto fue así que con el paso del tiempo perdió toda esperanza y se abandonó por completo. Empezó a hacer tonterías para llamar la atención, pero nadie se daba cuenta. Se acostumbró a la invisibilidad.
Se volvió una persona fría, inmadura y soez; al menos, en apariencia. Pensaba que quizás, si se hacía la fuerte delante de todos, la respetarían y nadie más podría hacerle daño. Una mentira dicha cinco veces en voz alta se convierte en una verdad. Si alguna vez tuviera que rendir cuentas, culparía a las circunstancias, pues era el camino más fácil y cómodo, que además la liberaba de toda responsabilidad. “Soy un producto, consecuencia de lo que me ha tocado vivir”, se repetía.
Hasta entonces se había movido bastante bien por los distintos escenarios. Nadie reconocía el papel que interpretaba y eso le bastaba para seguir. Pero sin quererlo, como suelen pasar las cosas importantes, aparecieron en su teatro de la vida unos nuevos personajes. Personajes que no esperaba, pero que destrozaron el muro que con tanto esfuerzo le había costado construir con los años, sin apenas esfuerzo. Bastaba una mirada, un guiño para quedarse indefensa. Sentía una mezcla de curiosidad y miedo a dejarse descubrir, a abrir la puerta de sus sentimientos. Era difícil describir el poder de atracción que habían ejercido en ella.
La primera reacción lógicamente fue de desconfianza. Estaba desubicada entre tanto huracán. Pero una voz en su interior, casi ahogada, le pedía que siguiera adelante, que se dejase atrapar por esas personas. Los nuevos y misteriosos personajes, cargados de sinceridad y desinterés, fijaron su vista en ella. Y no la dejaron escapar. No era amor ni atracción sexual. Era empatía, entendimiento, comprensión… y todo eso sin palabras. Sin apenas conocerla.
No tardaron en tenderle su mano, en ofrecer un hombro en el que llorar sin compadecerla. No dudaron en desmontar su película con verdades casi olvidadas. La respetaron y le dieron el valor para buscar el sitio que merecía, para que no se rindiera y no tirase la toalla a la primera de cambio. Largas noches a su lado escuchando la vocecilla que salía de su interior. Le enseñaron a pedir ayuda, a confiar de nuevo. A reencontrar la esperanza perdida.
Ella confió. Abrió su alma y mostró su parte oscura, tal vez en un intento de demostrar que no valía nada. No se alejaron, para su sorpresa, siguieron a su lado; la comprendieron sin justificarla, sin restarle la responsabilidad que le tocaba de los hechos. La sinceridad era su mejor arma. Quizás nadie entendió jamás lo que les unía, pero se hizo respetar. Con el tiempo, empezó a quererse, a luchar por ella misma. Y no dejó de sonreír, cuando lo hacía, allí estaban para recordarle que el Sol siempre volvía a salir. Se creó un lazo invisible que no se rompió jamás, ni en las peores circunstancias imaginables. Resistió como resisten las verdaderas amistades. Esas por las que nadie apuesta porque no se comprenden, porque se intenta ver interés pero que prevalecen para siempre.
No se sabe ya demasiado de lo que fue de todos ellos. Tan sólo se recuerda el rumor de una promesa que ahora nadie sabe explicar, pero que se mantuvo inquebrantable con el paso de los años, ya que jamás fue violada. Como debía ser. Como realmente fue.
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Autor: Co-Presi
Besos!
Fecha: 24/11/2006 11:55.
Autor: Dyta
Idgie: ;)
SuperCoco: Espero que sinceramente te haya gustado.
Co-Presi: Vas a sacarme los colores, jejeje. Sinceramente, no me convencía demasiado la historia, pero parece que ha tenido buena acogida.
Gracias a los tres por leerme y tomaros la molestia de dejar constancia de ello. Anima mucho!
Fecha: 25/11/2006 21:18.





