El Orden De Mi Desorden

Del siglo pasado

No sé a ustedes, pero llegados a este punto intentar sacarle humor a las diferencias entre hombres y mujeres mediante los tópicos de siempre, me parece algo pasado completamente de moda. La gente no se entera que ya no hace gracia, si es que la hizo alguna vez. Esta sociedad está cambiando, o debería, y aunque el paso es bastante lento, yo tengo la esperanza de que no nos hayamos parado; aunque a veces parezca que nunca nos movimos. ¿Por qué no reflejamos la evolución y siempre recurrimos al chiste fácil?

Todo lo reducen a la típica mujer que tiene un humor de perros por culpa de la regla, que le pierde salir de compras y que no deja de ser una falsa con sus propias amigas. Mientras que los hombres son todos unos pasotas que solo piensan en el fútbol, en practicar el sexo y tomar unas cervezas. Siendo la mujer clasificada como retorcida y el hombre como simple. Aburre un poco, ¿no? Personalmente, la regla no me pone de mal humor, recurro a la química y como nueva (vale, no lo hago mucho, prefiero quedarme en cama). Salir de compra es todo un reto para mi, y me tengo que mentalizar unos días antes, en general, me destroza física y psíquicamente; y por último no soy nada falsa con nadie, ni con mis amigos ni con los desconocidos. Sí, me considero complicada, pero no retorcida. Como yo, hay muchas por el mundo. Y los hombres que conozco, por suerte tampoco son así sin por ello perder su virilidad. No se puede generalizar, porque hay gente para todo, pero ya el tema raya demasiado.

Y yo me canso. Porque si salgo a tomarme algo y me meto en un bar a ver un monólogo, y me cuentan la misma milonga de siempre sobre el macho ibérico y la mujer española, me aburro. Si el tío le grita al micrófono y me revienta el tímpano, me cabreo. Si me atiende una pava más torpe que fea (que ya es decir), me desespero. Y si encima me cobra la tipa la coca-cola a precio de cubata y le cuesta hacer la cuenta, ya me jodieron la noche (nunca perdamos de vista los genes dominantes).

La verdad es que no mereció la pena la espera para ver semejante aburrimiento. La gente ya no es nada original ni creativa. Así que nada, cogimos las cazadoras y nos prometimos no volver a menos que cambien al madrileño graciosillo, que creo que con gustarse a sí mismo, se sobraba; y bebamos agua del grifo, que la vida está muy cara y yo ya estoy pensando en ahorrar para mi propia vivienda digna, que ya cansa eso de vivir con tu madre... Bueno, vale lo reconozco, me ha salido caro el post del otro día.

17/11/2006 00:28. Autor: Dyta. #.

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