Ya aprenderé, o no...
No sé por qué nunca aprendo. Esta semana está siendo una cuesta arriba infinita. ¿Por qué me complico tantísimo? ¿Por qué no vivo sin más? No, yo siempre estaré buscando los tres pies al gato e inconscientemente, puesto que pierdo todo el control sobre mi, hasta que no lo consigo y algo estalla, no paro.
Hacía tiempo en mi que se gestaba una pequeña discusión que había estado obviando. Será mi cobardía o que en caliente a ciertas personas no les puedo decir nada porque tiene un efecto contrario, y me hago un daño innecesario, pero ese día ha tenido que ser justo hoy, y de la manera más tonta. Yo estaba de buen humor, y viendo que se acercaba un temporal que hacía tiempo me estaba tocando un poco la moral, intenté dejar caer que no me gustaba esa actitud. Mal. No era el momento ni la forma, la gente no está acostumbrada a que cuando tengo buen humor diga lo que no me parece bien de otra persona. Parece que tiene más credibilidad decirlo cuando estás justamente enfadada o dolida. Sin embargo yo, en esos momentos, no puedo, porque la emoción por dentro es tal que puedo decir cosas de las que luego me arrepentiría. Así que prefiero decirlas en frío. Lo negativo, es que como mi mente es selectiva, pues sólo me acuerdo de lo que sentí en el momento, no de lo que hizo que me sintiera así. A ver, lo siento, no tengo un cuadernito donde apuntarlo todo. En el fondo son pequeñas cosas que por sí solas, carecen de peso, pero cuando se van juntando se convierten en una gran bola que ya no me deja ser indiferente. De esta manera, no puedo dar unas explicaciones razonables, y eso juega muy en mi contra.
En realidad me pasa por tenerle aprecio a la gente, en el fondo soy una blandengue a la que le importa demasiado el personal y no le gustan las peleas innecesarias. Pero señores, me estoy cansando, y esto va a empezar a cambiar. Porque yo cada vez me voy sintiendo más pasota. Antes era muy pasional, muy visceral... y todo me afectaba muchísimo, hasta tal punto que como no arreglara el conflicto mi salud física se resentía. Ya no. Ahora lo dejo estar. Y si se acabó, pues fin.
Tengo que aprender a no esperar nada, y evitar que me molesten ciertas actitudes. Aunque en el fondo, yo lo veo una prueba de aprecio. Si alguien que se supone que te importa hace algo que a ti te molesta es normal sentirse dolido, y en consecuencia decírselo. Aquellos, que lo hacen por las espaldas... pierden mi respeto. Sé que en el momento que deje de sentir esto, esa persona ya no me importará.
Al caso, da igual, no tiene importancia. Ahora lo importante es saber si estos pequeños roces se superan, eso enngrandece la relación de las personas en cuestión. Si eso no ocurre, tb se demuestra con ello la valía de la persona. Y yo, personalmente, quiero gente auténtica a mi lado.
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Autor: SuperCoco
Fecha: 16/11/2006 16:58.
Autor: BODS
Fecha: 17/11/2006 20:30.





