La doble vida de la Otaku
La Malota y yo aun lo estamos flipando. Nos ha cogido por sorpresa y en el momento no supimos reaccionar. Le hemos dejado una nota en la puerta de su habitación que cada vez que leemos nos deja con la misma cara de tontas. Nos parece tan increible como que mi madre venga a verme y nieve. Algo imposible. Yo no estuve en el momento de los hechos, porque estaba en el bar de Café Quijano filosofeando con mi madre después de algún que otro cubata. Pero en cuanto llegué a casa, La Malota, no me dejó ni quitarme la chaqueta y enseguida me lo contó todo. Nos sentamos en el sofá, y mirando al infinito no dejamos de decir "¡Qué fuerte!".
Para poner un poco en situación, La Malota y yo, convivimos con una chica un poco excéntrica que es Otaku (por ello, y por no herir sensibilidades pues podría denominarla de muchas maneras, ya que razones no me faltan, la llamaré así, La Otaku), que ahora mismo se encuentra volando hacia Japón a pasar unas lindas mini-vacaciones (que para nosotras es como un respiro, jaja, y nunca mejor dicho). El año pasado estuve todo el año conviviendo con ella, y en todo ese tiempo jamás (y no exagero), le ví un simple y triste amigo o amiga, más allá de nuestro grupito, con el que tampoco se relacionaba mucho. No salió de casa casi nunca, siempre encerrada en su habitación viendo pelis manga y anime. Este año la cosa no ha pintado diferente desde Septiembre, es a lo que nos tiene acostumbradas y no esperamos un cambio radical tampoco. Quizás por eso nos ha impactado más aun.
Pero vamos a los hechos, resulta que ayer cuando salí La Malota se quedó sola en casa, y al ratillo alguien llamó a la puerta. Ella se pensaba que era yo que me había dejado la tarjeta y había vuelto a por ella. Pero cuál no sería su sorpresa, cuando al abrir la puerta se encuentra a dos maromos (dice que uno para darle de comer a parte, pero otro no estaba tan mal, daba para un avío) que le preguntan si es en este apartamento donde vive la Otaku, describiendo perfectamente cómo es, qué estudia y su lugar de nacimiento. La Malota, solo pudo contestar un simple "si...", apenas sin creer que fuera posible que estuvieran preguntando por ella. Cuando se repuso un poco del shock, les dijo que se había ido a Japón. Y los susodichos en cuestión, le pidieron que cuando regresara les dijera que fuera a verlos a su casa. La Malota asintió perpleja, y me contó toda preocupada que ni le dio tiempo a reaccionar y sacarle a los muchachos de qué la conocían.
Así que sin salir de nuestro asombro, nos tiramos como horas cavilando posibles explicaciones para entender cómo una persona que no sale de las cuatro paredes de su habitación, tiene ese poder de convocatoria con el sexo opuesto. Y solo hemos llegado a una conclusión, La Otaku, nos la ha estado pegando todo este tiempo y seguro que tiene una doble vida. Esta chavala en lugar de pasarse los día en su habitación se escapa nocturnamente sin que nos enteremos y lo mismo tiene una vida social más completa que cualquiera de nosotras en nuestros mejores tiempo. Ya decía yo que el corsel ese que se compró el año pasado tipo mujer fatal con un toque sado y esos guantes negros hasta los codos, no eran para dormir. Y la tía, haciéndonos creer que iba de introvertida con esas camisas de camionero, esas camisetas negras por la rodilla y ese peinado cual personaje de comic japonés. Pá habernos matao...
En cuanto salgamos del estado catatónico en el que nos encontramos, vamos a ir a la habitación de estos chicos a enterarnos bien de qué va el asunto, que algunas estamos muy interesadas en la vida de los demás (pero de buen rollito,¿eh?), y no podemos quedarnos con estas dudas tan grandes, que luego todo va al estómago y la fastidiamos.
Y en cuanto aterrice de tierras niponas, le quedará por pasar un examen exhaustivo que ni los de aduanas. Esta nos lo cuenta todo o no ve House más en su vida (o mientras yo esté por aquí). Que una ya está muy mayor para que le engañen de esta manera...
Mientras tanto le haremos una visitilla a los simpáticos chicos que tan interesados están en esta chavalilla. Aunque, vete tu a saber, si luego descubrimos que la doble vida que lleva es demasiado impactante para nosotras y no nos sobreponemos del susto... Esto me hace pensar en estos momentos... ¿es la ignorancia la felicidad? En este caso no lo sé, pero mi curiosidad, juro que es más grande!!!!!





