¿Soy yo la rara?
En el artículo anterior puse una frase que dijo un psiquiatra austríaco que la primera vez que la lei me impactó, y se convirtió en una de esas frases que haces parte de ti y la incorpporas a tu lenguaje. Ésta en cuestión es: Es más fácil luchar por unos principios que vivir de acuerdo con ellos. A mi me parece que aquí el señor, no podía tener más razón, tristemente, por supuesto.
A veces me han definido como extremista y cabezota, y seguramente solo sea culpa de mi juventud, pero yo reconozco que lo soy. No todos es blanco o negro, y no puedes decir de este agua no beberé. Pero hace ya bastante tiempo que procuro vivir como pienso, y no dejarme llevar por la corriente. Es decir no solo defiendo la idea, sino que vivo acorde a ella. Además, estoy muy orgullosa de esa cualidad, si se puede llamar así. No me gusta hablar en bano ni por quedar bien. Que eso no se debe confundir con no tener respeto, son temas diferentes, el contenido y la forma. Me parece que es primordial ser sincero con uno mismo. Un claro ejemplo de que soy así, está en que, en parte, estoy aquí en el Norte por seguir mis principios.
Sin embargo, el hecho de que este pensamiento sea lo que más me impacta y me gusta descubrir en las personas que conozco, no quiere decir que sea lo que en realidad ocurre. Desde luego, me parece penoso cada día ver que estoy en un mundo lleno de hipocresía. Ya no quedan personas auténticas, o al menos, se esconden bastante bien de mi. Se le tiene tanto miedo a señalarse o a perder la comodidad de la que se goza, que ya nada nos llama a rebelarnos contra lo que no estamos de acuerdo. La mayoría callan o aceptan sin más, y ya se desahogaran por detrás. Me parece muy triste. Es lo que más me decepciona de una persona.
Hablo de esto en estos momentos, porque estoy un poco indignada por culpa de dos personas de mi clase en concreto, aunque no dejan de ser dos ejemplos simples de lo que suele ser lo cotidiano. A ver, no me va la vida en ello, pero encienden mi alarmita temporalmente. Los dos me hacen una gracia tremenda. Uno de ellos opinó que no se deberían hacer parciales de las asignaturas en mitad de un debate entre todos para ver si le proponíamos al profesor que nos pusiera uno. Aunque, no es que solo opinara, si no que nos reprochó a todos que la Universidad no era el bachiller. A mi me pareció genial que el votara en contra, pues tenía todo su derecho. Lo que pasa es que se explayó demasiado proponiendo un nuevo sistema educativo, quizás el que a él le hubiese gustado. ¿Y todo para qué? Para luego ser el primero en presentarse a todos los parciales. A ver, si no estás de acuerdo y eres capaz de decirle al profesor que un examen por asignatura, ¿por qué no te presentas solo al final y dejas de intentar joder a los demás?
La otra persona, aun me saca más de mis casillas, porque es la típica simpática con todos, con buenas notas y encima activista con la causa ecológica. Aunque mucha defensa, pero a la hora de la verdad, nos comemos con papás todos los ideales con los que tanto damos por culo siempre que se puede. En concreto en una práctica donde tenemos que abrir en canal a una rata (yo aun no la he hecho, la hago el viernes... argg... cada vez estoy segura de que me equivoqué de carrera). Resulta que la tipa se niega a matar al animalito, y se va a un rincón de la clase defendiendo su postura. Eso sí, más tarde, se acerca como la que más a tomar apuntes y ver cómo lo hacen los demás y qué conclusiones sacan. Esto... ¿de qué vas? ¿Tienes miedo a que el profesor vaya a preguntar algo y no lo sepas? Aunque eso sí, acabas de colgarte la medallita y has dejado a todos boca-abiertos por tu defensa. Un poco patético, ¿no? Bajo mi humilde opinión... A mi no me la cuelas, listilla.
En fin... que me parece un poco triste, la verdad. Pero total, está visto que ahora se lleva más el parecer que se es que ser simplemente. Aunque reconozco que ser, no es simple.
La verdad es que si yo soy la rara, prefiero serlo que ser como gente así. He dicho.





