Por hablar
Lo ha conseguido por fin, Mirtle me sacó de casa anoche. Y tengo que reconocer que me lo pasé muy bien, creo que hacía muchísimo tiempo que no me reía tanto, y lo necesitaba. Ayer no supe combatir su letal ataque psicológico, y eso que resistí bastante, pero me tenía como se dice vulgarmente cogida por las pelotas. Y es que soy una bocazas, porque el día anterior viendo que el lobo había venido a comerse las ovejas, en un intento desesperado por salvar el rebaño, le prometí que el día siguiente saldría seguro. Así que ayer, usó su arma de destrucción masiva contra mi: mi palabra de honor, y me ganó la batalla.
La noche estuvo muy bien, ¿para qué engañarnos? Me pasa siempre. Me cuesta encender motores, pero cuando la máquina está en marcha, lo disfruto bastante (y eso Mirtle lo sabe). Beber no bebí demasiado, porque a mí el mocho ese como que me descompone literalmente el estómago y, además me levanto con una resaca que ni en mis mejores tiempos por la sierra onubense. En fin, que aunque me cueste reconocerlo a menudo, me lo paso bien saliendo con esta gente, aunque me falte un poco de confianza con algunos, pero bueno, pasito a pasito. Pero vamos como siga con esos ataques psicológicos, tengo claro que esta me quita a mi la timidez de raíz, porque otra cosa no, pero a la hora de hablar, cortar no se corta un pelo en decir lo que piensa (cuando ha cogido confianza). Y tengo que reconocer que me encanta, aunque se meta conmigo, me río un montón.
Bueno... que voy a tomarme algo, que la cabeza me está matando... ¡¡maldito mocho de mierda!!





